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Sobresalen los canoístas de la Isla Urandén

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Isla Urandén de Morelos, Michoacán, es semillero de atletas en el canotaje. Primero fue José Everardo Cristóbal Quirino, campeón mundial y ahora su primo Guillermo Quirino Medrano, de tan solo 17 años, quiere ser igual que él y en esta Olimpiada Nacional y Nacional Juvenil 2017 ganó dos medallas de oro.

Becado por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), agradece el apoyo otorgado para que pueda seguir entrenando en Cuemanco y vivir en Villas Tlalpan. “Quiero cumplir mi sueño de asistir a unos Juegos Olímpicos y representar dignamente a México”, dijo.

El canotaje michoacano brilló en las competencias que se llevaron a cabo en la Presa “La Boca”, en el municipio de Santiago, Nuevo León, al llevarse dos medallas de oro. Fue máximo medallista de su entidad en la pasada Olimpiada Nacional y se adjudicó un bronce en el campeonato panamericano de la especialidad.

La Isla Urandén está situada en el lago Pátzcuaro, Michoacán. Tiene 91 viviendas donde habitan 295 personas y su principal oficio es la pesca. La vida de Guillermo Quirino gira en torno a la canoa y está orgulloso de ayudar a sus padres a pescar desde que tenía 5 años y eso le ayudó para ir entrenando a lo largo de su vida.

Todos los habitantes de la Isla Urandén utilizan sus canoas para realizar sus actividades diarias y trasladarse a otros puntos de la zona, dice muy tímido Guillermo. “Para ir a mi escuela a Páztcuaro, tenía que remar mil metros de ida y mil metros de regreso y esto fue motivo para que me gustara el remo.

“Mi sueño es ser campeón mundial de canotaje, como José Everardo y asistir a los Juegos Olímpicos para traerle una medalla de oro a México y a mi familia de la Isla Urandén”.

También su paisano, Rigoberto Camilo Cortés de 18 años participó en estas Olimpiadas ganando dos preseas en canotaje y el año pasado obtuvo también dos doradas. En el 2015, estuvo en el campeonato mundial ocupando el cuarto sitio.

Estas competencias son de familia, ya que el equipo de canotaje está integrado por 19 atletas y 16 de ellos son parientes nacidos en la Isla Urandén: son primos, sobrinos y tíos. “Todos somos un equipo y venimos para apoyarnos y echarnos porras. De esta isla saldrán los mejores en canotaje”, afirmaron.

Guillermo Quirino y Rigoberto Camilo manifestaron que desde los cinco años salían de sus casas al lago Pátzcuaro, acompañados de sus padres, para buscar el sustento en su bote de remos y cuando no encontraban suficientes pescados, remaban largas distancias para encontrar otros bancos de alimento.

“Practicábamos entre nosotros mismos dándole vueltas a la isla y jugábamos a ver quién llegaba primero a la meta que nosotros poníamos”.

Así fueron creciendo, haciendo músculo y manejando el remo como si fuera su cuchara con la que comían. De naturaleza tímida y callada, los canoístas dicen confiados que le echan muchas ganas a los entrenamientos porque quieren ganar los encuentros a nivel nacional e internacional.

Ambos quieren que el mundo se entere que existe un lugar llamado Isla Urandén y su deseo es llevar el nombre de México a lo más alto de la escala deportiva. “También los atletas de los pueblos indígenas podemos ganar en el deporte”, señalaron.

Manifestaron que los jóvenes deportistas deben hacer un esfuerzo, porque si no ganan hoy, no se dejen caer, ya vendrán los triunfos.

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