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Rodolfo Naró; su vida está en su lírica

FOTO: tomada de rodolfonaro.com
FOTO: tomada de rodolfonaro.com

“Todos los poemas los he vivido antes de escribir: soy el caso del poeta autobiográfico. Elías Nandino me dijo que el vate primero tiene que vivir y después escribir”. De esta manera respondió Rodolfo Naró al cuestionarlo acerca de la inminente corporeidad reflejada en su nuevo libro, Lo que dejó tu adiós, el cual reúne diez años (1995-2005) de la obra lírica del autor.

 “Todos estos poemas tienen el sello corporal, porque todos han pasado por mi cuerpo, han recorrido mi sangre, mis venas y mis intestinos, a partir de esos momentos es que comienzo a escribir, porque los poemas los he escrito desde las entrañas, desde lo que me ha hecho más padecer que gozar: la vida, las mujeres, el destino…”, esgrime Naró respecto a su libro.

La poética de Naró se encuentra en la tradición del romanticismo decimonónico. Lo que dejó tu adiós es búsqueda, pero también hallazgo, de aquel amor que no se sabe a dónde se va cuando se olvida. “Cuando comencé a escribir quería hacerlo como Sabines, lo cual es traer toda una tradición que pasa por Neruda, Nervo, Acuña hasta Bécquer. Es decir, desde la primera mitad del siglo XIX”.

“También tuve influencias de García Lorca, Borges, Octavio Paz, particularmente Piedra de sol, Pedro Salinas, sobre todo Razón de amor y La voz a ti debida, los cuales considero esenciales, y por supuesto Elías Nandino. Con estos poetas he dialogado en el sentido de que he vivido y padecido lo mismo que ellos. Por el tamiz del cuerpo he tenido tanto mis vivencias como las suyas, en este caso su poesía. Creo que ha resultado algo nuevo, algo diferente, siempre con este diálogo”, deja en claro el también novelista.

Acaso el rasgo trascendental de este conjunto de poemas sea el ritmo. En algunos momentos, con poemas muy medidos, en otros casos con una mayor libertad estructural, con albedrío prosódico y una mayor apuesta por la conversacional. “Comencé a escribir poesía como todo poeta debe hacerlo, siempre con mucha métrica, con poemas rimados, sonetos, alejandrinos y endecasílabos”.

“Muchos de esos poemas vienen en los Días inútiles, y después quise romper con eso y me encontré con poetas más modernos que fueron mis maestros e hice estos poemas sin rima, pero con ritmo, que es fundamental y debe tener la poesía, porque el ritmo es lo que enamora al lector, lo que atrapa, aquello que memorizamos. El ritmo lo encontramos en todos lados: del corazón o al hacer el amor, es intrínseco en la poesía”, teoriza el autor.

PARA MINORÍAS

Para Naró ser parte de un grupo selecto de poetas pertenecientes al catálogo del sello Planeta sólo lo ve como un hito. “Yo quisiera que grupos editoriales publiquen nuevos poetas que no sean, solamente, libros de catacumbas. Los editores creen que es un género para minorías, que sólo se publica en sellos pequeños, y si yo puedo ser el parteaguas para que editoriales tan grandes como ésta publiquen poesía, sería grandioso”.

Volverán del amor en tus oídos/las palabras ardientes a sonar, escribió Bécquer en sus rimas. Poemas que deben decirse de cerca, poemas que tratan el amor y lo renuevan. Realizar poemas de amor diferentes es complejo. Para el autor, la poesía amorosa tiene un nuevo reto: modernizar a las antiguas musas.

“Escribir poesía de amor y erótica es sumamente difícil, debido a que está muy manoseada. Encontrar las imágenes, las metáforas, la conjugación de las palabras, saber decir ‘te amo’ de manera renovada, es muy complicado. Los poetas de amor estamos caminando en el precipicio, estamos al límite entre caer en el lugar común o hacer una poesía distinta y elevada. El poeta tiene que escribir poesía para leerse en voz alta”.

 

 

(Con información de Mario Alberto Medrano)
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