Columnas De Todo un Poco

“Miércoles negro” #NiUnaMenos

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¿Te imaginas que algún día te llamen para ir a reconocer el cadáver de tu hija, tu hermana, tu prima, tu madre, tu abuela, tu amiga, y descubras que murió como en una película de terror?

A Lucía Pérez, una adolescente de 16 años, la drogaron con cocaína y la violaron. Luego la empalaron. El dolor intenso le provocó un paro cardíaco. Murió destrozada por dentro. Hay tres hombres mayores implicados.

Su familia hoy vive amenazada. Muchas otras familias encuentran los cuerpos de mujeres en sus casas, degolladas, quemadas, golpeadas, baleadas, acuchilladas…

El asesinato de esta casi niña volvió a movilizar a miles de argentinas. Justo el día en que muchos (y muchas) sobreactuaban indignación por el vandalismo que algunas hicieron en Rosario, supimos de este nuevo femicidio en Mar del Plata. Yo ni siquiera entré al debate de las pintas en las paredes y vidrios porque no valía la pena. Las frases violentas fueron algo criticable, sí, pero apenas anecdótico frente a la represión policial que sufrió la marcha de mujeres. Es impresionante que hubiera gente más enojada por una pared pintada que por mujeres y hombres heridxs por policías. Bah, impresionante no. Explica muchas cosas.

Lo central de esos días era el Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina que es inédito en el mundo y que se realiza desde hace 31 años, de manera ininterrumpida. Organizadoras y participantes deben sentirse (están) orgullosas. Esta vez tuvo una asistencia récord de casi 100 mil mujeres que durante tres días “tomaron” Rosario para debatir todo tipo de temas, que confrontaron, que discutieron. Que volvieron a demostrar que no hay un feminismo, que el movimiento es diverso, plural y alberga contradicciones.

Pero también es uno de los mejor organizados del mundo. Estas décadas de lucha en Argentina fueron el germen del Ni Una Menos. Ya no es tan fácil ejercer el machismo desde los medios porque enseguida se multiplican los repudios (Cordera, uno de los últimos ejemplos extremos). De a poco se deja de culpar a la víctima. En las notas sobre Lucía ya no leí cómo iba vestida ni si le gustaba salir de noche o tenía muchos novios. Muchos ya entendieron que eso también era violencia machista.

La gran tragedia es que los asesinatos de mujeres no se detienen. En Argentina hay uno cada 30 horas, pero en octubre ya van 19: uno cada 21 horas. Y el mes todavía no termina. En México hay siete asesinadas por día.

Eso es lo fundamental de toda esta movida. Por eso en estos días ironizaba y les preguntaba a los indignados por el vandalismo en Rosario si ya habían terminado de indignarse para que ayudaran a promover el Paro Nacional de Mujeres y la marcha de hoy.

En las convocatorias leí mensajes agresivos hacia la intención de algunos hombres de participar. Lo lamento. No creo que la violencia verbal nos ayude en nada. Necesitamos combatir el machismo entre todas y todos. No olvidemos que hay hombres y mujeres machistas y hombres y mujeres feministas. Debemos unir esfuerzos. Tampoco me gusta el rosa como color de identidad ni dibujitos con corazones porque, como dijo Marta Dillon, esta es no es una lucha romántica.

Pero no pierdo de vista que nada de eso es importante en una jornada como la de hoy.

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Este día ha sido denominado como “Miércoles Negro” y se espera la participación de miles de mujeres en todo el mundo llevarán a cabo un paro laboral para protestar en contra de los feminicidios y la violencia de género.

La jornada de protesta busca visibilidad la desigualdad y la creciente violencia contra mujeres, luego del cruel asesinato de Lucía Pérez, una joven de 16 años, violada y asesinada el pasado 8 de octubre en Mar del Plata, Argentina.

Ante el macabro hallazgo, organizaciones feministas, amas de casa, profesionistas y estudiantes se sumaron a la indignación y decidieron organizarse en Argentina, México, Guatemala, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, Honduras, Ecuador, así como naciones Europeas como España y Francia alzan la voz para exigir el respeto a las mujeres.

El reclamo fue convocado por el colectivo #NiUnaMenos y cuanta con la participación de más de 50 organizaciones consiste en hacer un paro nacional de mujeres entre las 13:00 y las 14:00 horas de este 19 de octubre.

La propuesta es que todas salgan de sus trabajos o detengan su actividad para mostrar el lugar que el sexo femenino ocupa en la sociedad.

Los colectivos propusieron que a las 17:00 horas se lleven a cabo concentraciones en las principales plazas de cada país y ciudad.

Se trata de una jornada histórica en Latinoamérica en la que mujeres de todo el continente se sumarán a la misma causa: “no más violencia, no más feminicidios”.

Durante los últimos años, hemos visto  noticias de mujeres desaparecidas, en nuestro país, Ciudad Juárez aún espera justicia; pareciera que se ha convertido en una ciudad invisible, en un país donde no pasa nada.

Mi género me obliga y mi conciencia más, a unirme a esta causa. Estoy de luto por las miles de mujeres muertas con violencia, no importa la edad ni la nacionalidad, sólo importa que no podemos seguir indiferentes ante una realidad caótica, desgraciada que desgarra familias enteras.

La sociedad está distraída, las redes sociales cumplen su función, mensajes instantáneos que se pierden en miles de selfies o notas vacías, huecas, porque nos preocupa más las técnicas del maquillaje, o “hacer amigos”.

En el Estado de México, cuna de los feminicidios, cada día aparecen muertas niñas, jóvenes que han sido secuestradas, violadas; que sólo llegan a formar parte de la estadística.

En Oaxaca, chicas “levantadas”, desaparecidas, asesinadas. Sí, en nuestra realidad, en uno de los estados más pobres del país, cuyo presupuesto sexenal ha sido el mayor en su historia, y donde el “gobierno del cambio”, no pudo o no quizo -que vale lo mismo- hacer algo en el tema de seguridad.

La indiferencia de la sociedad sumada a la ineficiencia y corrupción del des-gobierno de Cué, ha hecho de este miércoles negro,un día de bloqueos por parte del sector salud, que es punto y aparte, otro problema resultado del robo de las arcas presupuestales.

Tengo una ex compañera de la universidad, periodista y escritora, radicada en Argentina desde hace algunos años, ha sido la ventana para enterarme de muchos casos de su realidad. La violencia de género es terrible en el último año. Anoche leí notas de grupos activistas femeninos de ese país. Entre más leía más me horrorizaba, miles de imágenes pasaron por mi mente, de esas notas en Juchitán, en la Costa, en Valles Centrales, Tuxtepec. Cientos de muertes de mujeres en los últimos meses, algunas caras o nombres conocidos.

El caso de Lucía, en Mar de Plata ha conmovido al mundo entero, la carta desgarradora de su hermano, llena de dolor por el sufrimiento que seguramente esa chica pasó. La fiscal hizo una serie de declaraciones, como una película de horror, dio parte de las conclusiones de los forenses. Sí, confieso que no pude dormir. Existe un miedo en todas nosotras, por todas nosotras, no importa la edad. ¿Cómo hemos terminado con esta realidad tan cruel? ¿Cómo hemos permitido que las drogas sean parte de la “normalidad” en la vida de muchos? Es el fracaso contundente de todos los sistemas políticos de América Latina, de todo sistema de impartición de justicia.

La justicia no existe en los países latinos, Los gobiernos emanados de la izquierda han resultado ser peores en su mayoría. No hay cambios, Para muestra Venezuela, donde Nicolás Maduro insiste en aferrarse al poder cuando el pueblo ya no lo quiere, no supo gobernar, sólo se unió a la red de corrupción y del narcotráfico  que opera desde el gobierno.

En Cuba Fidel Castro posee una cuantiosa fortuna personal, cuando el pueblo está racionado en alimentos, sí, tienen acceso a la educación, aunque ganen todos los mismos 40 doláres mensuales. Cuba se ha convertido en un sitio obligado para visitar, una estampa de un socialismo inexistente, donde las jóvenes se venden al mejor postor por un jabón de baño, unos “jeans” o unos cuantos billetes verdes. Esa es otra clase de muerte pero en vida.

Podemos seguir con toda América, pero lo más importante es esperar al final del día para observar cuál fue la participación en favor de esta iniciativa. Si, miércoles de luto, aunque todos los días lo sean. Seguimos como espectadores, sin participar, y los grandes cambios no lo hacen los gobiernos sino los ciudadanos. Hasta que lo logremos entender a conciencia, podremos, sólo entonces dejar de vestirnos de negro.

#NiUnaMenos

 Claudia Calderón

Sobre el Autor

Ivonne Aquino

Directora operativa

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