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Me gusta la gente que hace de pequeños instantes grandes momentos

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Las relaciones positivas nos ayudan a neutralizar el estrés y la ansiedad. Rodearnos de personas optimistas nos ayuda a valorar más los momentos y sacar el máximo partido de ellos

Me gusta la gente que suma y que no resta, me gusta quien es capaz de traer el optimismo cuando todo está oscuro. Son personas que nos enriquecen y que nos invitan a imitarlas, a crecer con ellas porque entienden el lenguaje de la dificultad y han salido fortalecidas de esos instantes de complejidad personal.

Estamos seguros de que a tu alrededor, tienes a alguna persona con estas características. Lo más probable es que sean muy pocas y que apenas las puedas contar con los dedos de una mano. No te preocupes, los seres que nos son significativos, aunque no abunden demasiado, siempre están ahí: iluminando y dándonos fuerzas cuando lo necesitamos.

Por ello, no debes olvidarte de cuidarlas y de conseguir también que pequeños instantes a su lado se conviertan en grandes momentos.

Los pequeños instantes que edifican vidas enteras

Vivimos en sociedades casi automatizadas. Los hábitos y las rutinas rigen nuestra cotidianidad hasta el punto en que ya no nos dejamos llevar por la magia de lo inesperado, de lo caótico.

Tenemos la sensación de que si nos salimos de lo pautado, de esos horarios y costumbres que tenemos establecidas, las cosas no van a salir bien. No es lo adecuado, debemos aprender a ser más flexibles y, por encima de todo, a ser receptivos a esos pequeños detalles que pueden darnos la auténtica felicidad.

Las férreas rutinas nos impiden ver la magia de la vida

Haz un pequeño ejercicio. Cuando salgas por la mañana al trabajo, a comprar o a llevar al colegio a tus niños, fíjate en todas esas personas que tienen sus miradas puestas en el teléfono móvil.

Es como si la vida entera aconteciera en sus pantallas.

  • En cambio, seguro que verás a otras sumidas en conversaciones de lo más enriquecedoras con un amigo, con un familiar e incluso con un desconocido.

Un encuentro, una quedada con alguien, una conversación inesperada ya rompe nuestra rutina y nos invita a disfrutar un poco más de la vida.

  • A pesar de que las personas estamos obligadas a cumplir unos horarios, es necesario que seamos flexibles y creativos a la hora de permitirnos ciertas libertades, ciertas concesiones.
  • Las rutinas se rompen permitiéndonos ser más receptivos con lo que nos rodea y, sobre todo, dejándonos llevar por las sensaciones y las emociones, esas que las personas más significativas de nuestros círculos personales son capaces de infundir en nosotros.

El tiempo desaparece cuando compartimos instantes con personas especiales

¿Te ha ocurrido alguna vez? En ocasiones, el tiempo desaparece por las tuberías de lo inesperado cuando estamos con alguien que hace de pequeños instantes grandes momentos.

No entendemos muy bien cómo lo consiguen, pero nuestras preocupaciones desaparecen al instante, casi por arte de magia.

Te explicamos a qué se debe.

  • Compartir tiempo con personas que no nos juzgan, que nos permiten ser nosotros mismos nos reafirma como personas.
  • Estar con alguien capaz de relativizar los problemas, de enseñarnos el lado positivo de las cosas ejerce en nuestro cerebro un efecto relajante. Aparecen las endorfinas y esa sensación de bienestar que tanto mejora nuestra salud mental.
  • Las relaciones positivas atenúan el efecto del estrés y la ansiedad en nuestro cerebro mejorando la química de nuestros neurotrasmisores.
  • Sentirnos escuchados, compartir instantes gratificantes donde los miedos se racionalizan, donde las preocupaciones se alivian e incluso desaparecen nos permiten también hacer frente a las depresiones o a los estados de negatividad.

Aprende a ser una persona que hace de pequeños instantes, grandes momentos

Al igual que agradecemos que otras personas sean capaces de darte lo mejor de ellas mismas para hacernos felices y ofrecernos calidad de vida, sería adecuado además que también nosotros pudiéramos conseguirlo.

Deja de pensar en la vida y limítate a vivirla

  • Puede que te parezca curioso, pero algo que sucede mucho en la actualidad es que leemos múltiples frases, manuales y publicaciones sobre autoayuda para aprender a ser felices pero sin embargo, nos olvidamos de lo más importante: DE VIVIR.
  • Hay quien se deja llevar por ese especie de materialismo espiritual donde aspirar a encontrar el equilibrio, a sanarse emocionalmente, a descubrir cómo alcanzar los sueños.

Sin embargo, lo que hacen en realidad es centrarse tanto en ellos mismos que se olvidan de los demás. No es lo adecuado. Debemos aprender a encontrar ese equilibrio en el cual estar bien con nosotros mismos pero atreviéndonos también a vivir, a no ver límites en nuestro día a día y, sobre todo, a entender que nuestra existencia es mucho más hermosa si compartimos momentos con los seres que amamos.

La felicidad no es una entelequia ni se requiere de fórmulas mágicas para alcanzarla. La felicidad es por encima de todo ausencia de miedo, y por ello, nos será muy positivo cuidar nuestras relaciones, compartir instantes, tiempo, detalles.

No dudes en relajarte, en escapar de las rutinas siempre que te sea posible y pasar un buen rato con esas amigas, esos compañeros de trabajo, pareja o familiares que de verdad hacen bonito tu mundo.

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