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Lupita González, orgullo mexicano

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El 25 de agosto de 2004 los ojos del mundo observan el Estadio Olímpico de Atenas, Grecia. En el tartán está Ana Gabriela Guevara, la esperanza de presea para México. Frente a una televisión hay una niña de 15 años que sueña ser como la velocista, que acabó con la plata. Se llama Guadalupe González, aficionada al box y medallista por México en Río de Janeiro 2016.

Enrique González, papá de Lupita, contesta el teléfono en Tlalnepantla, Estado de México. Cuando se le pregunta por su hija, dice que no sabe en dónde está. Luego recuerda que en la mañana se fue a una ceremonia con el Presidente de la República. Cuenta que la ganadora de medalla de plata en marcha de 20 kilómetros de Río 2016 nació al mismo tiempo que su hermana Leticia Monserrat y que su hermano mayor estudió una ingeniería.

Quería que se trajera la medalla de oro, pero ya ves, en los últimos minutos le ganaron y, pues, de todos modos se siente bonito que tu hija te enseñe una medalla de Juegos Olímpicos”, confiesa don Enrique González, quien en realidad es el abuelo de Lupita. Su progenitor se fue a Estados Unidos en busca del sueño americano, pero después no se volvió a tener noticias de él. Su mamá tiene artritis y necesitaba apoyo para sus tres hijos.

En la casa de la medallista no ha cambiado nada. Cuando llegó de Río de Janeiro la recibieron con tamales, pozole y tostadas.

No hicimos mucho, porque sabemos que está muy ocupada con los medios de comunicación y todas esas cosas que conlleva traer una medalla olímpica.”

La medalla está en una cajita de madera, ahí en el cuarto en el que Lupita González dormía con su hermana Monserrat; por las mañanas trataba de salir sin hacer ruido, porque no quería despertar a nadie de su familia. Todavía no invierte los 750 mil pesos que le dio el Estado de México para comprarse una casa.

El boxeo es el deporte predilecto de los González. El papá-abuelo, que trabaja en el Municipio de Tlanepantla, era púgil de joven y llevó a sus nietos a que probaran su suerte en el ring.

Lupita era regular, era buena, pero le faltaba todavía trabajar más su técnica”, cuenta don Enrique.

El metro y 47 centímetros de estatura de Lupita, junto con sus 47 kilogramos de peso, la alejaron de un día caer en las cuerdas.

No había rival para mi hija, pero eso era porque ella era muy liviana, no había peleadoras de su peso”, comenta.

La inspiración para Lupita llegó del país en el que se inventaron los Juegos Olímpicos. En la televisión se anunciaba que Ana Gabriela Guevara correría por la medalla de oro, en el Estadio Olímpico de Grecia, a las cuatro de la tarde, en la final de los 400 metros de los Juegos Olímpicos Atenas 2004.

Guevara estaba en el carril tres, veía de reojo a Tonique Williams, de Bahamas, su principal rival. A casi 11 mil kilómetros de ahí, detrás de un televisor, Lupita González veía cómo la atleta de Sonora perdía el oro en la última recta.

En ese momento, Lupita, simbólico nombre para un país que se identifica con la Virgen de Guadalupe, prometió que traería una medalla de oro para México.

Inicié mi sueño para ir a los Juegos Olímpicos por un camino (el box), luego lo intenté por otro (carreras de velocidad) y la marcha me llegó porque tenía que hacerla como rehabilitación”, respondió la atleta a su regreso de Río 2016.

Quiso seguir las pisadas de Ana Gabriela en carreras de velocidad, pero una lesión en la rodilla le indicó que ése tampoco era el camino.

Un mal diagnóstico en el IMSS dijo que Lupita iba a perder una pierna, que no podía seguir haciendo deporte”, comenta Élmer Gómez, uno de los tíos de Guadalupe.

El sueño de los Juegos Olímpicos llegó gracias a la terapia de rehabilitación.

Se encontró un entrenador que le dijo que debía de caminar para rehabilitarse. No le gustaba mucho la marcha, pero siguió”, recuerda el tío Élmer. A ella le silbaban en sus entrenamientos por el movimiento de caderas, y eso la sonrojaba.

Todo entonces fue muy rápido: en ocho carreras, Lupita ya tenía el boleto para Río 2016.

Nosotros nos enterábamos por las noticias o sus eventos que iba a ir a los Juegos Olímpicos, no creía que fuera tan rápido”, platica Enrique González.

En la novena competencia, en Brasil, Lupita iba en el primer puesto en los 20 kilómetros de marcha. En la última recta hacia la meta perdió el oro. Fue plata, al igual que Ana Gabriela Guevara en 2004.

Les debo el oro”, dijo antes de subir al podio.

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