Cultura y Turismo

La Ferrería, un sitio arqueológico iluminado por el sol

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Durante el equinoccio de primavera, cuando los primeros rayos de Sol nacen en el oriente, la esquina este del patio hundido de la Estructura 7 de La Ferrería, en Durango, conocida como La Pirámide, comienza a iluminarse. Conforme transcurren las horas, el rayo de luz crece, se expande a lo ancho y enciende todo el conjunto arquitectónico, mientras al pie del cerro, un petrograbado con una imagen de cacería también se aclara.

 

El pequeño patio hundido, localizado en la parte alta de La Pirámide, marca en sus puertas y esquinas los puntos de salida del sol durante los equinoccios y solsticios. El efecto de luces y sombras se debe a la alineación del conjunto arquitectónico: la pirámide está orientada a los puntos equinocciales y solsticiales. La arqueóloga Cindy Sandoval, responsable del sitio, explica que la edificación da cuenta de un saber astronómico preciso y un conocimiento arquitectónico avanzado de los antiguos habitantes de La Ferrería.

 

La Pirámide es un edificio escalonado que se caracteriza por su esquina noreste en forma de zigzag. Del lado este tiene la escalera principal; en el flanco norte, rampas, y el patio hundido en la parte alta, es el único sitio arqueológico en el país con este elemento arquitectónico en la parte superior de una estructura. El patio tiene cuatro entradas, desfasadas unas de otras por un pequeño espacio que permite la entrada del sol durante el equinoccio.

 

La Ferrería fue construida a partir de la observación de los astros, dice Cindy Sandoval, como ocurrió con todas las ciudades de la cultura Chalchihuites, desarrollada en los valles de la Sierra Madre Occidental. Estaba dividida en dos grandes zonas: al norte la llamada rama Súchil, establecida en Zacatecas y Jalisco y desarrollada entre el 200 a.C. y 1300, y al sur la rama Guadiana, localizada en Durango, entre el 450 d.C. y el año 1350. La Ferrería fue la metrópoli más importante de la cultura Chalchihuites en el Valle de Guadiana.

 

De acuerdo con la arqueóloga, la observación de los astros permitió a los chalchihuitas vincular los movimientos con los ciclos de las lluvias para labores agrícolas, y el conocimiento de las estaciones y el clima, con ciclos de aparición de animales y plantas para las actividades de caza y recolección.

 

Una parte importante de la identidad de los chalchihuitas eran los cerros, donde solían habitar. La Ferrería se ubica siete kilómetros al sur de la ciudad de Durango, en el cerro del mismo nombre, a la orilla del río del Tunal. Las edificaciones se levantan en las laderas, entre mezquites y sábilas, y en la cumbre están los edificios más importantes: La Pirámide.

 

Los antiguos moradores de La Ferrería subsistían de la agricultura del maíz, frijol y calabaza. Para completar su dieta practicaban la caza y recolección, por la cercanía del río, los estudiosos suponen que debió ser común la cacería de aves acuáticas y la pesca.

 

Al tiempo en que el patio hundido de La Pirámide marca el paso del sol equinoccial, al pie del cerro se ilumina un petrograbado. Es el más importante de los cinco que se han localizado en el sitio prehispánico. Representa a un personaje de cacería: un hombre con brazos y piernas extendidos, en su mano izquierda empuña una especie de lanza y con la derecha otro posible artefacto. Junto al cazador se aprecia una serie de cuadrúpedos, interpretados como venados.

 

Una de las definiciones de los especialistas advierte que se trata de una representación de la deidad solar, en tanto los venados, de Venus como estrella de la mañana escenificando el nacimiento del sol. Al pie del grabado hay un círculo de piedra a manera de altar.

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