En representación del Presidente, Enrique Peña Nieto, el Secretario de Salud, José Narro Robles, inauguró la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde destacó que es factible que en la actualidad se vivan momentos que marcan el destino de la colectividad entera, la cual reclamará de la entereza de las mayorías, y del liderazgo y la autoridad moral de los que estén en el momento y la situación debidos.

 

Reflexionó que ahora se podrían acelerar estos momentos, con el fallecimiento del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, a quien parafraseó: “Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.

 

Narro Robles habló ante una nutrida concurrencia reunida en la Expo Guadalajara, acompañado por el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz; el rector general de la Universidad de Guadalajara, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla; el rector de la UNAM, Enrique Graue; el jefe del gobierno de la Ciudad de México, Migue Ángel Mancera, y el presidente de la FIL y de la Asociación Civil del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, Raúl Padilla López, quien dio la bienvenida.

Al considerar a la FIL como “la fiesta de la inteligencia y de la celebración del alma”, el titular de la Secretaría de Salud comentó que la invitada de honor es toda una región, América Latina. Subrayó que se trata de un conjunto de países diversos, plurales, hermanados por la historia, la cultura, el idioma, las aspiraciones y los principios.

En distintos momentos de su alocución, el doctor Narro Robles hizo referencia a escritores como Mario Vargas Llosa y Jorge Luis Borges, así como al poeta Efraín Huerta para hablar sobre la importancia de los libros, la lectura y la palabra.

De Vargas Llosa recordó: “Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos, y el espíritu crítico, motor del progreso ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”.

En forma específica, Narro Robles resaltó que el libro es un bien, un servicio, objeto, arma, adorno, instrumento, pasión, secreto, aventura o encuentro “y que en él, al menos en alguno, estamos retratados todos”. Tener un libro, remarcó, no nos hace diferentes, pero leerlo y apreciarlo “nos transforma”.

Luego, afirmó que la lectura es “fuente de conocimiento, fórmula de renovación y también de confirmación; intercambio y aprendizaje, pasatiempo y adicción; una de las actividades más hermosas, uno de los igualadores humanos, una de las formas superiores de nuestra especie”.

De la palabra y el lenguaje, expuso que es un dueto indivisible que reúne fuerza y autoridad moral, que resulta antídoto contra la violencia y la intolerancia, que traduce inteligencia y razón. “Homenaje justo a la palabra verdadera, al lenguaje de las humanidades, al idioma de los seres humanos; a la paz, la justicia y la razón; a los valores cívicos y laicos que ayudarán a encontrar el Norte y a conducir el rumbo”.

Narro Robles realizó un recorrido por la FIL, minutos después de que entregó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2016 a Norman Manea.