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“Fidel fue mi segundo papá”, expresa Maradona

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Buenos Aires. Fidel Castro y Diego Maradona protagonizaron una amistad revolucionaria. Inesperada pero de una fidelidad inquebrantable, que trascendió el deporte y la política para convertirse en un vínculo que rescató al ex futbolista de una de sus peores crisis.

“Lo llevo en la piel, tatuado, y en el corazón”, expresó hoy conmovido Maradona en Zagreb, donde asiste a la final de la Copa Davis de tenis entre Argentina y Croacia, lugar done el astro argentino recibió la noticia de la muerte de Castro, a los 90 años.

“Fidel fue mi segundo papá, después de la muerte de mi viejo, es el dolor más fuerte que sentí”. Maradona conoció personalmente a Fidel en 1987 y desde entonces se vieron innumerables veces. El líder cubano le echó una mano que el astro jamás olvidó, cuando lo albergó en una de las principales clínicas de la isla, La Pradera, para rehabilitarse. En el año 2000, Maradona estuvo al borde de la muerte luego de años de excesos. “Fueron cuatro años los que viví en Cuba y la pasé muy bien. Cuba me abrió las puertas cuando me las cerró mi país con muchas clínicas que no me aceptaban. Fidel me abrió las puertas de Cuba y gracias a dios hoy estoy pleno, bien, me levanto todos los días, la enfermedad quedó atrás. En mucho, las gracias las tiene Fidel por hablarme, por explicarme las cosas malas que hacía la droga, las cosas malas que estaba haciendo yo. Y yo le hice mucho caso y me fue muy bien”, expresó Maradona, de 56 años. Aquel fue el hito que terminó de sellar una amistad que había comenzado con las visitas de Maradona y su familia a Cuba y continuaron con extensas charlas de política y deporte acompañadas por mojitos y habanos hasta hace tres años, cuando el ex campeón del Mundo en México 1986 visitó por última vez a Castro en La Habana. “Fidel, si algo he aprendido contigo a lo largo de años de sincera y hermosa amistad, es que la lealtad no tiene precio…”, le respondió Maradona cuando el líder cubano le envió una carta en 2014, en una de las tantas veces en que resonaban rumores sobre su muerte. Las anécdotas entre estos dos personajes de la historia y el deporte mundial son miles. El “Diez” le regaló a Castro una camiseta de Newell’s Old Boys, que al líder cubano le encantó porque tiene los colores de la revolución.

Pero olvidó que Ernesto “Che” Guevara era un aficionado declarado de Rosario Central, el club rival de Newell’s en su ciudad natal, Rosario, y para zanjar diferencias, ambas banderas lucen hoy en el Museo de la Revolución. Maradona también le enseñó a patear penales. “Fidel corrió todos los sillones de la habitación y me dijo ‘patéame un penal, ¿a ver?’.

Trajeron una pelota y le expliqué: ‘Supóngase que ese es el arco, usted póngase en el medio’. ¿Se entiende? ¡Yo pateándole un penal a Fidel Castro! ¡Es muy loco!”, recordó alguna vez.

El ex seleccionador argentino también se dio el lujo de entrevistarlo para su programa de televisión “La Noche del Diez” en 2005. Confeso admirador de la revolución cubana, Maradona se tatuó el rostro de Fidel en el gemelo izquierdo y el del “Che” en un brazo. El delantero que rompió todos los esquemas en el futbol no quiere entrar en competencia con sus ídolos. “Murió el más grande. Era el más grande porque lo sabía todo, anticipaba las cosas y le daba al pueblo lo que el pueblo se merecía”, recordó hoy Maradona. “El número uno de los revolucionarios fue el ‘Che’, con Fidel a la cabeza. Yo vengo en el pelotón de atrás”, resumió.

(Dpa)

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