En México, entre 15 y 20 por ciento de la población padece pie plano y de no ser tratado con oportunidad, puede ocasionar desgaste articular de tobillo, rodilla, cadera y columna, aseveró la doctora María del Carmen García Ruiz, ortopedista y traumatóloga adscrita al Servicio de Ortopedia del Hospital General de México Eduardo Liceaga (HGM).

El 60 por ciento de las personas que acuden al servicio de ortopedia del nosocomio, informó, tienen este problema.

Se trata de una condición que se caracteriza por la ausencia o deformidad del arco de la planta del pie, el cual da estabilidad a la marcha, distribuye las presiones o cargas, sirve de resorte de músculos y ligamentos, facilita la adaptación a las irregularidades del terreno y contribuye en los movimientos de impulsión o amortiguamiento.

A pesar de que se puede identificar a cualquier edad, es conveniente que sea diagnosticado a partir de los dos años, ya que antes y desde el nacimiento los infantes cuentan con un cojinete graso en esta parte del pie que puede dar la apariencia de pie plano.

Informó que existen tres tipos de pie plano: flexible, donde se presenta debilidad de músculos y ligamentos en esta parte del cuerpo; rígido, caracterizado por deformidad en los huesos de la extremidad y acortamiento del tendón de Aquiles.

El tratamiento varía de acuerdo al tipo de pie plano del paciente. Va desde ejercicios como caminar de puntas o en suelo irregular como alfombra, pasto o arena; uso de analgésicos y antinflamatorios, e intervención quirúrgica.

Asimismo, se recomienda la utilización de plantillas ortopédicas para mejorar el soporte, la marcha y las pisadas.

Para su diagnóstico se utiliza un plantoscopio o baropodometro, los cuales ayudan a identificar los puntos de apoyo de la extremidad.

La especialista destacó que si la detección se realiza oportunamente es posible obtener resultados permanentes, por lo que es importante asistir a revisión ortopédica si hay problemas al caminar, dolor o limitación al flexionar y extender el tobillo desde temprana edad.

A pesar de que se trata de una afección genética, la especialista resaltó la existencia de factores de riesgo que favorecen el desarrollo del problema, como la obesidad. Esto es, por el exceso de grasa en el cuerpo, el cojinete que debería desaparecer entre el nacimiento y los dos años, permanece en el paciente.

La doctora García Ruíz aseguró que en el Hospital General de México Eduardo Liceaga se diagnostica y da tratamiento a todos los pacientes con este problema de salud.