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El viaje del té negro

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Conocido en los países donde hay gran cultura de té como Té Rojo, esta infusión a la que nosotros en occidente llamamos té negro, es muy popular por su contenido de cafeína, más alta que en otros tipos de té, incluyendo el verde y el blanco.

Según la tradición inglesa, los tés negros se preparan mejor en teteras de porcelana, se acompañan de un chorrito de leche, y se toman con uno o dos cubos de azúcar. También se acostumbra servir con bollos, nata, pasteles, sandwiches y otros bocadillos tradicionales a las cinco de la tarde, “la hora del té”.

Pero, ¿por qué hablamos de costumbres británicas si el té es chino? Porque en este país el consumo per cápita de té negro es de 2.7kg al año, el más alto del mundo, y fueron los ingleses quienes lo llevaron a la India, buscando producir el té en sus colonias en lugar de importarlo de China. Esta proeza no les terminó de salir como planeado, en gran parte debido a su ignorancia sobre el proceso de cultivo.

Según algunas fuentes –y un poco de imaginación–, los ingleses no conocieron el té verde como lo toman en china durante las primeras décadas de su popularización debido al tiempo que tomaba en llegar de un puerto a otro, unos tres meses, periodo en el que las hojas se oxidaban y secaban. Este es esencialmente el proceso que da lugar al té negro. De esta manera, fue el único té que consumieron por algún tiempo.

En la actualidad, el té negro, proveniente de la Camelia Sinensis y pasa por un proceso de elaboración que consta de cuatro etapas: marchitamiento, enrollado, fermentación y finalmente secado. La fermentación es simplemente dejar que la hoja se oxide, como se oxida una manzana cortada por la mitad; es a este proceso que el té debe su alto contenido de cafeína. Además de esto, es una bebida rica en minerales como el zinc, calcio, cromo, magnesio, hierro, potasio, fósforo, flúor y aluminio.

Además, el té negro ayuda a la relajación de vasos sanguíneos, debido a su contenido en flavonoides, ayudando a prevenir la oxidación del colesterol bueno,

y su contenido de cafeína sirve para mejorar el estado de alerta mental, así como el aprendizaje, la memoria y la habilidad para procesar la información. También se usa para el tratamiento del dolor de cabeza y la presión arterial baja; para la prevención de enfermedades degenerativas como la enfermedad de Parkinson; y para reducir el riesgo de cáncer de estómago y de colon, de cáncer de pulmón, de cáncer de ovario y de cáncer de mama.

Otras de sus propiedades son utilizadas en el tratamiento de la diabetes de tipo 2, los trastornos estomacales, los vómitos, la diarrea y como un diurético para aumentar el flujo de orina. Algunas personas usan el té negro para la prevención de las caries dentales y de los cálculos renales.

El té es parte de varias ceremonias, y ha sido usado para permanecer alerta durante largas meditaciones. Una leyenda de India describe la historia del Príncipe Siddhartha Gautama quien se cortó los párpados por la frustración de no poder permanecer despierto durante las largas horas de meditación. Se cuenta que nació una planta en el lugar donde cayeron sus párpados, cuyas hojas brindaba la habilidad de permanecer despierto, meditar y alcanzar el entendimiento.

Así que ya sea que tomes el té negro para meditar, como costumbre inglesa a las 17h, o por simple antojo, recuerda que existen muchas variedades que podrán satisfacer las necesidades de cualquier paladar.

 

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