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El uso constante de estos 6 elementos puede manchar tu piel. ¡Ten cuidado!

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Las manchas en la piel son antiestéticas alteraciones que pueden aparecer por diversas causas. En ocasiones son producto de los cambios que sufre la melanina debido a la edad, pero también pueden darse por el uso constante de algunos elementos. Según los diferentes estudios llevados a cabo, el principal factor que incide en su aparición es la exposición constante a los rayos UV del sol sin el debido protector. Estos impactan de forma negativa los tejidos y causan daños en la composición estructural de los melanocitos, células que se encargan de dar el color. No obstante, existen otras fuentes de luz y calor que ocasionan el mismo problema sin que nos demos cuenta.

En esta ocasión vamos a revelar las 6 más comunes, para que busques algún tipo de solución que revierta sus efectos. ¡Conócelas!

1. La estufa y el horno

Las células de la piel están compuestas en gran medida por agua y cuando se les expone a altas temperaturas, se dañan. El uso constante de estufas, hornos y otras fuentes de fuego resiente las células hasta el punto de deteriorar su pared biológica. Como consecuencia, se van formando pequeñas manchas, que se van haciendo cada vez más notorias según se utilicen estos elementos. Por otra parte, también puede ser que se dilaten los vasos sanguíneos, causando manchas rojas muy difíciles de borrar. Una forma de mitigar estos efectos es utilizar guantes protectores cada vez que se tengan que manipular.

2. Lámpara portátil

El impacto de la radiación en la piel varía dependiendo de la fuente de la que provenga. Por ejemplo, la que emite el sol suele ser mitigada con los quimiorreceptores de la dermis. Por su parte, la iluminación artificial desprende una variedad de radiación electromagnética que puede ser tres veces más fuerte que la emitida por los rayos UV.

La mayoría de personas no sufren sus efectos, pero se ha encontrado una relación entre la presencia de pequeñas manchas y la exposición a lámparas portátiles o similares.

3. Aparatos electrónicos

Este tipo de dispositivos suelen actuar sobre la piel de una forma similar a la causa mencionada en el punto anterior. Incluso puede resultar un poco más fuerte porque emiten más radiación electromagnética y también suelen utilizarse más. Aparatos como el refrigerador, el horno microondas o la computadora pueden deteriorar la piel e incluso trascender a niveles moleculares profundos. Como sabemos que ya es casi imposible prescindir de ellos, es primordial reforzar los cuidados estéticos y adoptar hábitos que mitiguen sus efectos.

4. Lámpara de luz ultravioleta

Las lámparas fluorescentes suelen emitir una radiación ultravioleta similar a la de los rayos del sol. Exponerse a estas sin la debida protección ocasiona manchas y otras alteraciones derivadas del daño celular.

5. Ondas magnéticas del móvil

El impacto mundial que han tenido los teléfonos móviles en los últimos años es sorprendente, como también lo son los resultados de las investigaciones que se han hecho sobre sus efectos en la salud. Hace algunos años se reveló que estos emiten una radiación peligrosa que, a largo plazo, puede influir en el desarrollo de enfermedades. También se determinó que desprende partículas de los materiales con que son fabricados, que pueden ocasionar alteraciones en las células hasta el punto de formar manchas. En circunstancias más complejas pueden provocar frecuentes dolores de cabeza, mareos, insomnio e incluso más riesgo de cáncer de piel.

6. El bronceado artificial

Los rayos ultravioleta a los que se expone el cuerpo en una cámara solar son iguales o más peligrosos que los que lo afectan cuando se deja por tiempo prolongado a la luz directa del sol. Esta puede causar daños en los vasos sanguíneos, muerte celular y formación de manchas oscuras de diversos tamaños. Por si fuera poco, en algunas personas también ha provocado graves reacciones alérgicas por la fotosensibilidad.

Hay que destacar que estos efectos secundarios sobre la piel y los melanocitos tras broncearse son progresivos. Puede que en las primeras sesiones no dejen ningún tipo de marca o señal de alerta; sin embargo, se va produciendo un debilitamiento gradual hasta causar evidentes daños en la dermis.

Evitar esta práctica constante y buscar otros tipos de alternativas para mejorar el tono de la piel es la única forma de prevenir sus consecuencias.

Consejos finales

Pese a que el riesgo de sufrir manchas por estas causas es muy bajo, lo mejor es reforzar los cuidados de la piel para garantizar su salud. Utiliza protector solar diario, usa mascarillas faciales y procura mejorar tu alimentación para proporcionarle buenos nutrientes.

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