Tras su muerte, al futbolista y entrenador holandés Johan Cruyff se le recuerda por dos cosas, su forma de revolucionar el fútbol y su adicción al tabaco. Cruyff fumaba incluso durante los descansos de un partido. En el 2016 la legendaria estrella del balompié falleció de cáncer de pulmón.

La idea errónea de que hacer deporte contrarresta el daño causado por el tabaquismo, es decir, la adicción al consumo del cigarro y sus componentes tales como la nicotina, ha provocado que se tome con menos seriedad este problema.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco es la causa de la muerte de casi 6 millones de personas al año, divididos en 5 millones de consumidores y más de 600 mil no fumadores expuestos al humo del cigarro.

Los efectos del consumo de tabaco se presentan a corto plazo, tales como la irritación de las vías aéreas, y a largo plazo, ya que hay mayor probabilidad que se desarrolle cáncer no sólo de pulmón sino de bronquios, boca, paladar, faringe y laringe.

En el caso de México, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 y su Panorama Epidemiológico del Consumo del Tabaco, realizado por la Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADIC), el 21.7% de la población de entre 12 y 65 años de edad, es fumadora activa, en términos absolutos, 17.3 millones de mexicanos.

EL TABAQUISMO Y EL DEPORTE NO SON UNA SANA COMBINACIÓN

De acuerdo con Leticia Ramírez Ceballos, doctora en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (CNAR), es errónea la idea de que practicar algún deporte o actividad física disminuye los efectos que provoca el tabaquismo.

“Los deportistas, si bien tienen una mejor capacidad de depuración de sustancias tóxicas, no son inmunes a los daños, también les afectan las sustancias. Por más que un atleta tenga la capacidad de depurarlas o eliminarlas, a largo plazo va a tener los mismos problemas de salud”, explicó la experta.

El tabaquismo es un problema fisiológico y también psicológico, debido a que el cuerpo se habitúa a las sustancias que contiene un cigarro y al mismo tiempo la persona que lo consume se crea la idea de que es necesario para su día a día. Por ello, una vez que se toma la decisión de dejar de consumirlo, es recomendable apoyarse en instituciones especializadas en este tipo de adicciones o terapias de reemplazo, tales como los parches, chicles de nicotina y sobre todo fuerza de voluntad.

En ocasiones, las personas utilizan el hábito de fumar como un escape a sus problemas, un método para contrarrestar el estrés o para ser aceptados socialmente en ciertos grupos. Sin embargo, no es el único camino; la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) recomienda practicar deporte o ejercitarse constantemente, ya que son una manera de obtener los mismos resultados sanamente y sin perjudicar al organismo.