Sociales

Cuidado básico de nuestros pies

pies

Los pies representan la construcción mecánica más compleja del cuerpo humano ya que son un conjunto de elementos óseos (26 huesos y 19 músculos) unidos por 32 articulaciones semimóviles y mas de 100 ligamentos que nos permiten la función especifica de la bipedestación o la capacidad de “mantenernos en pie”, así mismo por sus posibilidades dinámicas polivalentes nos permiten caminar, correr, saltar y bailar durante nuestra vida. Pero su fragilidad inherente a la delicadeza de su estructura también obliga en la practica al uso de calzado, y cuando este provoca en el pie algún padecimiento o malformación tiene que ser motivo a tratar específicamente por un especialista en podología. Este caso entre muchos otros.

Los cuidados de podología existen desde la antigüedad, los primero tratados aparecen en Francia, en el siglo XVIII. En 1769 con Rousselor, cirujano, barbero y pedicuro de Luis XV y 1781 por L’Art de soigner les pieds de Laforest con Luis XVI. Y durante mucho tiempo mas el cuidado de los pies ha estado a cargo de manicuras y esteticistas.

Actualmente solo los podólogos tienen competencia para tratar directamente las afecciones epidérmicas y ungueales del pie, higromas, onicomicosis u hongos y cuidados pre y post operatorios. deformidades en los dedos, hiperqueratosis, inflamaciones del tendón de Aquiles, dolores en la planta y dorso del pie ademas de dolores en las rodillas y en los gemelos. Tiene el poder de prevenir, retrasar y tratar trastornos congénitos o adquiridos, exceptuando cualquier intervención sangrante. Esta capacitado para diseñar aparatos de corrección, protección o de reconstrucción tales como plantillas. Prescribe los tratamientos tópicos necesarios y proporciona consejos de higiene básicos o específicos a los pacientes que presenten cuadros de riesgo.

En general el podólogo esta obligado a dar consejos sobre el cuidado de los pies, para mantenerlos sanos y prestarles la atención adecuada a esta parte fundamental del cuerpo humano, en especial los pacientes con algún riesgo ligado a trastornos sistemáticos intercurrentes (arteritis, diabetes).

Así que a continuación les presentamos 10 puntos básicos para mantener unos pies en perfecto estado, fuertes y sanos:

  1. Lavar los pies con agua templada y jabón antimicótico o neutro, evitando los baños calientes y prolongados para evitar el reblandecimiento de la piel.
  2. Secar bien los pies insistiendo en los espacios interdigitales para evitar cualquier posible maceración que pueda provocar lesiones.
  3. Aplicar regularmente una crema hidratante para evitar la sequedad cutánea y la formación de grietas en los talones que pueden ser dolorosas e invalidantes.
  4. Acudir con el podólogo para que aconseje sobre el corte de las uñas, especialmente adolescente y pacientes de riesgo (diabetes, arteritis) para evitar uñas encarnadas.
  5. El calzado debe de ser cómodo, calidad de piel, confortable y sin costuras internas, para evitar rozamientos y posibles lesiones. En los niños se debe comprobar periódicamente la puntera durante todo el periodo de crecimiento, pues los zapatos ajustados pueden provocar deformaciones. En las personas mayores debe ser suave, bastante ancho y con refuerzo en el contrafuerte (costado interno del pie), con tacón ancho y no muy alto (de 3 a 4 cm) que asegure una buena estabilidad, ya que las posturas dinámica y estática se deterioran con la edad y pueden causar alteraciones importantes del equilibrio y ser responsables de caídas y traumatismos.
  6. Es preferible utilizar más de un par de zapatos de forma habitual. Si sólo se usa un par, el calzado no respirará bien, lo que provocará sudación y pueden aparecer rozaduras, ampollas u otras alteraciones y esto, a su vez, puede provocar lesiones en las articulaciones superiores del aparato locomotor (rodillas, caderas y columna).
  7. En verano, las sandalias permiten que los pies respiren, evitan el exceso de transpiración y la mala circulación. En invierno, el uso de calcetines y zapatos transpirables son claves para la adecuada oxigenación de los pies.
  8. Los calcetines deben ser de fibra natural (algodón o lana) que no aprieten en la parte del elástico para evitar edemas (inflamaciones).
  9. El ejercicio ayuda a mantener los pies sanos. Andar descalzo por la playa o en la arena además de brindar una suave exfoliación ayuda a descansar las articulaciones, mismo efecto que provoca el caminar sobre el césped o el agua.
  10. Caminar de puntillas, hacer rotaciones de tobillo, intentar coger objetos con los pies, mover los dedos uno a uno o hacer rodar una pelota de tenis bajo los pies (desde la punta de los pies hasta el talón).
  11. Aprende a explorar y valorar tus pies. ¿Como?. Poniendo un espejo a 45º y observar periódicamente si existe alguna lesión o alteración.
  12. Acudir al podólogo aproximadamente 4 veces al año para detectar, aliviar o subsanar patologías (enfermedades), alteraciones fisiológicas, malas posturas o deformidades.

Las visitas al podólogo normalmente son cuando el problema ya esta presente; los jóvenes lo visitan si tienen problemas de hongos o callos. Sin embargo, las personas mayores lo visitan debido a deformaciones, artritis, juanetes y otras enfermedades pero con frecuencia, estas deformaciones se deben a cuidados inadecuados (o inexistentes) durante la juventud, o a infecciones que jamás se trataron.

Hay afecciones de los pies que requieren las atenciones de los especialistas (podólogo y/o médico), pero hay otras que, sin ser graves, son molestas y afectan a la calidad de vida considerablemente, así que es necesario prevenir y tomar conciencia del cuidado de los pies con esos puntos básicos para evitar padecer de alguna de ellas y darle el valor e importancia a nuestros pies.

 

(Con información del Podólogo Jonathan Aranda)

Minuto a Minuto

Interesante

  • gucane.jpg
  • iebo.jpg