Internacionales

Chocan los egos de dos líderes de Turquía

image

ESTAMBUL.

Hubo un tiempo en que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan veía en el imán Fethullah Gülen un aliado en sus esfuerzos para cimentar su poder. Después empezó a tratarlo como un rival y ahora le considera un enemigo mortal empeñado en derrocarlo a través de un golpe militar como el de la semana pasada, del que responsabiliza al clérigo y sus seguidores.

Gülen, predicador islámico, se autoimpuso el exilio en Estados Unidos en 1999. Fundó su movimiento Hizmet (Servicio) en los años 70 y desde entonces captó a millones de seguidores en todo el mundo.

image
Hay escuelas, organizaciones benéficas y otras organizaciones relacionadas con él en Estados Unidos, Turquía, Asia y África y algunas de esas escuelas privadas subvencionadas en norteamérica han sido sometidas a investigaciones.

A principios de la década pasada Gülen apoyó el ascenso al poder de la formación política de raíces islámicas de Erdogan, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). El imán siempre animó a sus seguidores a tener una buena formación, preparándoles para ayudar al nuevo gobierno.

Así que muchos seguidores de Hizmet se convirtieron en importantes funcionarios, especialmente entre las filas de la policía y la justicia. Otros acabaron en el ejército, abrieron bancos, negocios o grupos mediáticos.

Como aliados, Erdogan y Gülen intentaron acabar con los vestigios del viejo tutelaje militar en las instituciones del Estado. En 2007 se abrió una investigación oficial sobre Ergenekon, una organización supuestamente clandestina de orientación secular, nacionalista y militar. Durante los siguientes años fueron arrestadas cientos de personas, desde generales a periodistas, acusados de intentar fomentar la agitación y quizás el derrocamiento del gobierno.

Finalmente casi todos los acusados fueron puestos en libertad y se determinó que las evidencias que había contra ellos estaban manipuladas.

Las tensiones entre ambos empezaron a incrementarse en los últimos años, aunque las razones nunca estuvieron claras. La disputa se hizo pública a finales de 2013, cuando se abrió una amplia investigación anticorrupción contra altos cargos del gobierno. Erdogan consiguió capear ese temporal y acusó a los gülenistas de haber iniciado las investigaciones y de revelar conversaciones telefónicas que dejaban en evidencia a importantes cargos públicos.

Desde entonces el movimiento de Gülen ha sido considerado como una organización terrorista, incluso antes del intento de golpe. Miles de supuestos gülenistas fueron arrestados o apartados del servicio público para disminuir su influencia.

Pero, ¿qué provocó las tensiones iniciales entre ambos? Erodgan y Gülen tuvieron diferencias respecto a la política exterior, entre otras cuestiones sobre Siria e Israel. También discreparon sobre la cuestión kurda y el intento de proceso de paz entre el Estado y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

También hubo algunos indicios de malestar de Erdogan sobre los arrestos masivos del proceso contra Ergenekon e incluso llegó a defender a un general que fue detenido.

“No se trataba sólo de dos egos, sino de dos egos que estaban chocando debido a sus diferentes visiones sobre el país y a que ambos eran líderes de movimientos islámicos”, explica Ilhan Tanir, analista especializado en Turquía, desde Washington. “Para 2013 ya no eran capaces de trabajar juntos. Turquía no era lo suficientemente grande para ambos”.

También sigue siendo un misterio por qué Gülen se quedó en Pensilvania después de que el AKP llegara al poder en 2001 y, sobre todo después de 2007, cuando el partido no sólo tenía el gobierno sino también la presidencia y había conseguido neutralizar al Ejército que durante tanto tiempo tuvo influencia en la política.

“Dice que se quedó en Estados Unidos por motivos de salud. Pero no entiendo por qué no fue a Turquía después de 2010 ó 2011, cuando Erdogan se había consolidado en el poder y ganaba las elecciones por un amplio margen”, agrega Tanir. “Obviamente tenía dudas sobre su seguridad”, apunta.

Ahora Estados Unidos exige a Turquía que presente pruebas claras que relacionen a Gülen con el intento de golpe. Los analistas creen en realidad que sí podría haber gülenistas involucrados en la asonada, pero también otras personas ajenas al grupo. Todavía está por probar que el predicador supiese algo de los planes golpistas, algo que ha negado rotundamente desde el principio.

 

(DPA)

Minuto a Minuto

Interesante

  • gucane.jpg
  • iebo.jpg